Los Diezmos y el Cristiano El asunto de los diezmos es uno que
siempre ha traído algún tipo de conflicto ó dudas entre los creyentes. Son
muchos los cristianos honestos y sinceros que andan confundidos porque
unos dicen que sí se debe de diezmar y otros que no se debe diezmar.
Aunque son muchas las opiniones, es la Biblia la que nos debe guiar a la
verdad. La Historia del Diezmo en Israel La palabra 'diezmo' significa 'la décima
parte'. El diezmo fue incorporado en la ley de Moisés con el propósito
de mantener la tribu de Leví, los sacerdotes de la nación que servían
en el templo y no tenían tierra fija asignada a ellos. Esta tribu moraba
en toda la tierra como sacerdotes para Dios y no tenían ninguna otra
forma de mantenimiento económico ya que el trabajo de ellos era el de
servir en el altar. Esta tribu de sacerdotes existía aparte de los 'Sumos
Sacerdotes' que eran descendientes de Aarón. Así que el mantenimiento de
esta tribu y de todo el sacerdocio dependía de la contribución o 'diezmo'
del resto del pueblo. Cuando el pueblo no diezmaba, o no lo hacía
correctamente, el sacerdocio y el servicio a Dios sufría las
consecuencias. Los Israelitas debían por obligación
y mandato diezmar de todo (los animales, la cosecha, los granos, los
frutos, etc.) y
los levitas que recibían el diezmo del pueblo debían también ofrendar a
Dios 'el diezmo' de todo lo recibido. Números
18 (NVI) Privilegios
de los levitas 20
El Señor le dijo a Aarón: «Tú no tendrás herencia en el país, ni
recibirás ninguna porción de tierra, porque yo soy tu porción; yo soy
tu herencia entre los israelitas. El
diezmo de los diezmos 25
El Señor le ordenó a Moisés 26 que les dijera a los levitas:
«Cuando reciban de los israelitas los diezmos que les he dado a ustedes
como herencia, ofrézcanme, como contribución, el diezmo de esos diezmos.
27 La contribución que ustedes me presenten les será contada
como si fuera trigo de la era o mosto del lagar. El diezmo era aparte de las ofrendas
de libre voluntad, ofrendas especiales, los votos ofrecidos. En su
articulo "Financial Faithfulness" (Fidelidad Financiera),
J. Hampton Keathley III, menciona que había dos o posiblemente tres tipos
de diezmos asignados a la nación de Israel: (1)
El primero era el diez por ciento de todas las posesiones (Lev. 27:30-33).
Esto era entregado a los levitas para su uso en el ministerio en el templo
(Números 18:20-21). (2)
Un segundo diezmo era tomado de todo producto agrícola que quedara después
de que el primer diezmo era presentado. Este diezmo era para las fiestas
del Señor y los Sacrificios (Deuteronomio 12:17-18; 14:22). "Este
mandamiento era considerado por los interpretes judíos como un segundo
diezmo (ver Lev 27:30 y Num. 18:21 [para el primero; Además la nota en
Malaquías 3:8), el cual era traído al santuario central en producto o en
dinero. Aparentemente el que ofrecía el diezmo podía usar parte de este
diezmo para la fiesta en el santuario (vv. 26-27)."1
(3)
Otro diezmo era tomado cada tres años para el beneficio de los Levitas,
extranjeros, huérfanos y viudas (Deut. 14:26-29). Este tercer diezmo podía
haber sido separado del segundo, aunque no estamos seguros. De cualquier
manera, cada familia judía era responsable de dar no el diez por ciento,
sino aproximadamente 19 por ciento. El Nuevo Testamento ¿Existe mandamiento para diezmar en
el Nuevo Testamento? No, no vemos en el Nuevo Testamento instrucción u
orden alguna para dar el diezmo a la congregación o iglesia, ni a los
pastores o líderes de la congregación. Creemos que la razón por la cual
no se indica en el Nuevo Testamento a que se diezme, es porque Dios espera
que los Cristianos, no solo den parte de lo que poseen sino que se den en
una entrega total de todo lo que son, su vida, su tiempo, su familia y por
supuesto sus posesiones, lo cual incluye el dinero. El diez por ciento es un buen
principio para comenzar a dar. Si lo era en el Antiguo Testamento, ¿porque
no en el Nuevo? Ofrendas y Diezmos o Ofrendas vs.
Diezmos En el Nuevo Testamento no vemos que
exista un modo de dar basado en ‘Diezmos y Ofrendas’. El método presentado a nosotros tiene que ver mas con dar
voluntariamente, con alegría y gratitud de corazón de acuerdo a como
Dios nos haya prosperado o sea ‘Ofrendas vs. Diezmos’. El apóstol
Pablo presenta los principios del dar en la carta a los Corintios, y
aunque el tema principal en esta carta es una ofrenda especial para ser
compartida a una congregación en necesidad (la de Jerusalén), no
obstante, presenta muy buenos principios que pueden ser útiles para todos
los Cristianos. 2
Corintios 8 (NVI) 7
Pero ustedes, así como sobresalen en todo --en fe, en palabras, en
conocimiento, en dedicación y en su amor hacia nosotros*--, procuren
también sobresalir en esta gracia de dar. 8 No
es que esté dándoles órdenes, sino que quiero probar la
sinceridad de su amor en comparación con la dedicación de los demás. 12 Porque si uno lo hace de
buena voluntad, lo que da es bien recibido según lo que tiene, y no según
lo que no tiene. 13 No se trata de que
otros encuentren alivio mientras que ustedes sufren escasez; es más bien
cuestión de igualdad. 14 En las circunstancias actuales la
abundancia de ustedes suplirá lo que ellos necesitan, para que a su vez
la abundancia de ellos supla lo que ustedes necesitan. Así habrá
igualdad, 15 como está escrito: "Ni tuvo demasiado el que
recogió mucho ni le faltó al que recogió poco."* La manera en que una persona da
ofrendas para el Señor, es un reflejo de su condición espiritual.
Aquellos que dan pobremente, demuestran tener poca fe y confianza en Dios
quien es el que provee al creyente todo lo que les falta. 2
Corintios 9 (NVI) 1
No hace falta que les escriba acerca de esta ayuda para los santos, 2
porque conozco la buena disposición que ustedes tienen. Esto lo he
comentado con orgullo entre los macedonios, diciéndoles que desde el año
pasado ustedes los de Acaya estaban preparados para dar. El entusiasmo de
ustedes ha servido de estímulo a la mayoría de ellos 5
Así que me pareció necesario rogar a estos hermanos que se adelantaran a
visitarlos y completaran los preparativos para esa generosa colecta que
ustedes habían prometido. Entonces estará lista como una ofrenda
generosa,* y no como una tacañería. 6 Recuerden
esto: El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra
en abundancia, en abundancia cosechará.* 7 Cada uno debe
dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por
obligación, porque Dios ama al que da con alegría. 8
Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, de manera que
siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario, y toda buena
obra abunde en ustedes. 9 Como está escrito: "Esparció y
dio a los pobres; su justicia permanece para siempre."* 10
El que le suple semilla al que siembra también le suplirá pan para que
coma, aumentará los cultivos y hará que ustedes produzcan una abundante
cosecha de justicia. 11 Ustedes serán enriquecidos en todo
sentido para que en toda ocasión puedan ser generosos, y para que por
medio de nosotros la generosidad de ustedes resulte en acciones de gracias
a Dios. 12 Esta ayuda que es un servicio sagrado no sólo suple
las necesidades de los santos sino que también redunda en abundantes
acciones de gracias a Dios. 13 En efecto, al recibir esta
demostración de servicio, ellos alabarán a Dios por la obediencia con
que ustedes acompañan la confesión del evangelio de Cristo, y por su
generosa solidaridad con ellos y con todos. 14 Además, en las
oraciones de ellos por ustedes, expresarán el afecto que les tienen por
la sobreabundante gracia que ustedes han recibido de Dios. 15
¡Gracias a Dios por su don inefable! El Diezmo era una obligación que fue
impuesta al pueblo. Las ofrendas siempre han sido voluntarias pero
esperadas. El
ofrendar no es asunto no de obligación sino de fe, gratitud y
reconocimiento de la grandeza de Dios. Cuando la Biblia menciona el diezmo
por primera vez, no lo hace en referencia a la ley y al pueblo de Israel
sino en referencia a Abraham, mucho antes de que el pueblo de Israel se
formara como nación y que la Moisés recibiera la ley en el Monte Sinaí.
Abraham el padre de la fe y de los
creyentes (Romanos 4) fue el primer ejemplo bíblico de un diezmador que
dio su diezmo no a otro sino a Cristo mismo en la persona de Melquisedec... Génesis
14 18
Entonces Melquisedec, rey de Salem, sacó pan y vino; el cual era
sacerdote del Dios alto; 19 Y bendíjole, y dijo: Bendito sea Abram del
Dios alto, poseedor de los cielos y de la tierra; 20 Y bendito sea el Dios
alto, que entregó tus enemigos en tu mano. Y
dióle Abram los diezmos de todo. Hebreos
7 1
PORQUE este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, el
cual salió á recibir á Abraham que volvía de la derrota de los reyes,
y le bendijo, 2 Al cual asimismo dió Abraham
los diezmos de todo, primeramente él se interpreta Rey de justicia;
y luego también Rey de Salem, que es, Rey de paz; 3 Sin padre, sin
madre, sin linaje; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, mas
hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. 4
Mirad pues cuán grande fué éste, al cual aun Abraham el patriarca dió
diezmos de los despojos. 5 Y
ciertamente los que de los hijos de Leví toman el sacerdocio, tienen
mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es á saber, de
sus hermanos aunque también hayan salido de los lomos de Abraham. 6
Mas aquél cuya genealogía no es contada de ellos, tomó de Abraham los
diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. 7 Y sin
contradicción alguna, lo que es menos es bendecido de lo que es más. 8 Y
aquí ciertamente los hombres mortales toman los diezmos: mas allí, aquel
del cual está dado testimonio que vive. 9 Y, por decirlo así, en Abraham
fué diezmado también Leví, que recibe los diezmos; 10 Porque aun estaba
en los lomos de su padre cuando Melchîsedec le salió al encuentro. 11 Si
pues la perfección era por el sacerdocio Levítico (porque debajo de él
recibió el pueblo la ley) ¿qué necesidad había aún de que se
levantase otro sacerdote según el orden de Melchîsedec, y que no fuese
llamado según el orden de Aarón? 12 Pues mudado el sacerdocio, necesario
es que se haga también mudanza de la ley. 13 Porque aquel del cual esto
se dice, de otra tribu es, de la cual nadie asistió al altar. 14 Porque
notorio es que el Señor nuestro nació de la tribu de Judá, sobre cuya
tribu nada habló Moisés tocante al sacerdocio. 15 Y aun más manifiesto
es, si á semejanza de Melchîsedec se levanta otro sacerdote, 16
El cual no es hecho conforme á la ley del mandamiento carnal, sino según
la virtud de vida indisoluble; 17 Pues se da testimonio de él: Tú eres
sacerdote para siempre, Según el orden de Melchîsedec. 18 El
mandamiento precedente, cierto se abroga por su flaqueza é inutilidad; 19
Porque nada perfeccionó la ley; mas hízolo la introducción de mejor
esperanza, por la cual nos acercamos á Dios. 20 Y por cuanto no fué sin
juramento, 21 (Porque los otros cierto sin juramento fueron hechos
sacerdotes; mas éste, con juramento por el que le dijo: Juró
el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote eternamente Según el
orden de Melchîsedec:) 22 Tanto de mejor testamento es hecho fiador Jesús.
23 Y los otros cierto fueron muchos sacerdotes, en cuanto por la muerte no
podían permanecer. 24 Mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene
un sacerdocio inmutable: 25 Por lo cual puede también salvar eternamente
á los que por él se allegan á Dios, viviendo siempre para interceder
por ellos. 26 Porque tal pontífice nos convenía: santo, inocente, limpio,
apartado de los pecadores, y hecho más sublime de los cielos; 27 Que no
tiene necesidad cada día, como los otros sacerdotes, de ofrecer primero
sacrificios por sus pecados, y luego por los del pueblo: porque esto lo
hizo una sola vez, ofreciéndose á sí mismo. 28 Porque la ley constituye
sacerdotes á hombres flacos; mas la palabra del juramento, después de la
ley, constituye al Hijo, hecho perfecto para siempre. Consideramos
que los
verdaderos creyentes deben de dar 'el todo de todo' , sus ganancias,
dinero y tiempo para aquel quien ha sido hecho sacerdote para siempre, según
el orden de Melquisedec, a Cristo por medio de su Iglesia (su cuerpo).
Nosotros los creyentes somos hijos de Abraham por medio de la fe y como
tal debemos seguir el ejemplo de Abraham en 'dar de todo lo que poseemos'
el diezmo a Dios. Gálatas
3 6
Así fue con Abraham: "Creyó a Dios, y ello se le tomó en cuenta
como justicia."* 7 Por lo tanto, sepan que los
descendientes de Abraham son aquellos que viven por la fe. 8
En efecto, la Escritura, habiendo previsto que Dios justificaría por la
fe a las naciones, anunció de antemano el evangelio a Abraham: "Por
medio de ti serán bendecidas todas las naciones."* Diezmos y la Iglesia del Nuevo Testamento La razón por la cual muchos pastores 'demandan' el diezmo es simple, para levantar fondos. Parece que si no se 'demanda' las personas simplemente 'no dan nada' o dan muy poco. Hemos escuchado de algunos líderes que hoy día han ido al extremo de 'demandar' a sus feligreses tres tipos de dádivas monerarias: (1) primicias, el primer cheque del año completo debe ser dado a la iglesia (2) diezmos, la décima parte del resto de las ganancias del año, y (3) Ofrendas, cuando estas son pedidas para cualquier necesidad o asunto que se presente a la discresión de los líderes. Los diezmos en el Antiguo Testamento tenían como propósito alimentar los sacerdotes y levitas pero no es así del todo en en Nuevo Testamento. Es cierto que las congregaciones necesitan fondos para funcionar. La obra de Dios se mueve con el dinero que dan los feligreses. Se necesita dinero para pagar por local de reunión, el agua, la luz, teléfonos, imprenta, difusión, etc. La obra misionera, el ministerio de benevolencias, y aun el trabajo del pastor requiere de fondos monetarios para que puedan ser llevados a cabo. La Iglesia primitiva reconoció esta verdad y practicaban el dar de una forma muy espontánea y liberal:
Dar
es un asunto de fe, cuando los creyentes dan de todo
corazón, sin opresión, no por necesidad o compulsivamente, no por
obligación demuestran que VERDADERAMENTE son hijos de Abraham por medio
de la fe. Muchos utilizan Malaquías 3 para
demostrar que los creyentes que no diezman están bajo maldición pero
esto no es cierto. Las maldiciones de la ley eran a consecuencia de
desobedecer lo que Dios había demandado y estipulado. A los creyentes no
se le demanda, sino que como el apóstol Pablo dice: 2
Corintios 8 7
Pero ustedes, así como sobresalen en todo --en fe, en palabras, en
conocimiento, en dedicación y en su amor hacia nosotros*--, procuren
también sobresalir en esta gracia de dar. 8 No
es que esté dándoles órdenes, sino que quiero probar la
sinceridad de su amor en comparación con la dedicación de los demás.
Las amenazas de la
ley no afectan al
creyente porque no estamos bajo maldición sino que 'en Cristo' hemos sido
bendecidos con TODA bendición espiritual. Gálatas
3 13 Cristo nos rescató de la
maldición de la ley al hacerse maldición por nosotros, pues está
escrito: "Maldito todo el que es colgado de un madero."*
14
Así sucedió, para que, por medio de Cristo Jesús, la bendición
prometida a Abraham llegara a las naciones, y para que por la fe recibiéramos
el Espíritu según la promesa. El
creyente no da para librarse de maldición, sino porque ha sido libertado
de la maldición. El Cristiano da los diezmos (u ofrendas) como agradecimiento a Dios por
haberle librado de maldición, y
reconociendo que al hacerlo con gozo y felicidad en el corazón el
creyente recibe el fruto de lo que siembra. Si alguno siembra para el espíritu
(las cosas de Dios) del espíritu cosechará bendiciones. La Ofrenda, una forma de Adoración En realidad el 'ofrendar' es una forma de adoración. Los crisitanos no solamente adoran a Dios cuando dicen 'aleluya' y 'gloria Dios' sino que adoran también cuando traen su ofrenda al altar. Dios se agrada de nuestra ofrenda de acuerdo a la medida y disposición que nosotros lo hacemos. No es la cantidad (en comparación a otros) lo que importa sino la cantidad y la calidad en comparación a nosotros mismos. La ofrenda de la viuda fue solamente dos blancas pero ante Dios fue mucho más que todos los demás que dieron mayor cantidad que ella porque era todo lo que tenía:
El Apóstol Pablo nos dice que el dar 'ofrenda' es una gracia (2 Corintios 8:7), es un privilegio (2 Corintios 8:4), especialmente cuando se trata de ayudar a otros menos afortunados. La gracia del ofredar debe ser por lo tanto abundante (2 Corintios 8:7). Es por lo tanto importante que la 'ofrenda' sea dada con un corazón limpio para que también sea aceptada por Dios:
Dios bendice al dador alegre y aunque decimos como Pablo que no se tiene que dar de lo que no se tiene sino de lo que se tiene, recordamos que todos podamos dar aunque sea un poco. Recuerdo las palabras que oí de un ministro amigo mío quien dijo que "algunos no tienen para dar porque no dan para tener". ¡Y eso puede ser muy cierto! La
Recompensa Financiera de los Obreros El creyente que da libre y voluntariamente a Cristo quien está representado por aquellos que predican el evangelio ya sea en iglesias o ministerios, demuestra que está haciendo su tesoro en los cielos y no en la tierra, que tiene su mirada puesta en las cosas de arriba y no en lo terrenal. Aquellos que trabajan en la obra del Señor tienen derecho a recibir el fruto de su trabajo para su 'sustento', mas no para su 'enriquecimiento'; hay una gran diferencia. Sobre este punto existe cierta continuidad entre el Antiguo y Nuevo Testamento. Aunque en el Nuevo Testamento no existe una clase especial de sacerdotes como la había en el Antiguo Testamento (ahora todos los creyentes son sacerdotes para Dios), a semejanza del Antiguo Testamento el ministro/ líder espiritual puede y tiene derecho a recibir compensación por su trabajo. Si el ministro está dedicado a la obra a tiempo completo no esta mal que se le remunere por su trabajo. PERO el ministro no debe de enriquecerse ni vivir lujosamente a espensas de aquellos que dan sus ofrendas a la obra pero no peca si recibe compensación por el trabajo que hace y el que recibe instrucción debe de reconocer la obra del que le instruye... Gálatas
6 5
Que cada uno cargue con su propia responsabilidad.6 El que
recibe instrucción en la palabra de Dios, comparta todo lo bueno con
quien le enseña. 7 No se engañen: de Dios nadie se burla.
Cada uno cosecha lo que siembra. 1
Corintios 9 (NVI) 7
¿Qué soldado presta servicio militar pagándose sus propios gastos? ¿Qué
agricultor planta un viñedo y no come de sus uvas? ¿Qué pastor cuida un
rebaño y no toma de la leche que ordeña? 8 No piensen que
digo esto solamente desde un punto de vista humano. ¿No lo dice también
la ley?9 Porque en la ley de Moisés está escrito: "No le
pongas bozal al buey cuando trilla."* ¿Acaso se preocupa Dios por
los bueyes, 10 o lo dice más bien por nosotros? Por
supuesto que lo dice por nosotros, porque cuando el labrador ara y el
segador trilla, deben hacerlo con la esperanza de participar de la cosecha.
11 Si hemos sembrado semilla espiritual entre ustedes, ¿será
mucho pedir que cosechemos de ustedes lo material?* 12 Si otros
tienen derecho a este sustento de parte de ustedes, ¿no lo tendremos aún
más nosotros? Sin embargo, no ejercimos este derecho, sino que lo
soportamos todo con tal de no crear obstáculo al evangelio de Cristo. I
Timoteo 5 17 Los ancianos que dirigen bien los asuntos de la iglesia son dignos de doble honor, especialmente los que dedican sus esfuerzos a la predicación y a la enseñanza. 18 Pues la Escritura dice: "No le pongas bozal al buey que trilla",* y "El trabajador merece que se le pague su salario". No importa como se le llame (diezmo u
ofrenda) el Nuevo Testamento habla del traer los frutos de nuestra
prosperidad con referencia a los que son de la fe y no están bajo la ley.
La ofrenda que dió Abraham nuestro padre, 400 años antes de la ley de
Moisés fue
el diez por ciento de todo lo que nos da indicio de que esta medida es un
buen comienzo para todo creyente. Romanos
12 6
Tenemos dones diferentes, según la gracia que se nos ha dado.
Si el don de alguien es el de profecía, que lo use en proporción con su
fe;* 7 si es el de prestar un servicio, que lo preste; si es el
de enseñar, que enseñe; 8 si es el de animar a otros, que los
anime; si es el de socorrer a los necesitados, que dé con generosidad;
si es el de dirigir, que dirija con esmero; si es el de mostrar
compasión, que lo haga con alegría. 9 El amor debe ser
sincero. Aborrezcan el mal; aférrense al bien. 2
Corintios 9 (RVA) 6
Esto empero digo: El que siembra escasamente, también segará
escasamente; y el que siembra en bendiciones, en bendiciones también
segará. 7 Cada uno dé como propuso en su
corazón: no con tristeza, ó por necesidad; porque Dios ama el dador
alegre. 8 Y poderoso es Dios
para hacer que abunde en vosotros toda gracia; á fin de que, teniendo
siempre en todas las cosas todo lo que basta, abundéis para toda buena
obra: El Cristiano de hoy debe estar ALERTA y al tanto de lo que ocurre dentro de la congregación donde asiste y lo que hacen sus líderes. El simple hecho de que un edificio tenga el nombre de "iglesia" al frente no significa que lo sea verdaderamente. Hay algunos hombres (y mujeres) que montan un negocio familiar o personal y le ponen al frente un rotulo de "iglesia" pero en realidad no lo son sino que han hecho del nombre de Cristo una fuente de ganancia.
Por tal razón Pablo aconseja a Timoteo que busque la ganancia espiritual de una vida piadosa llena de contentemiento sea en mucho o en poco pero que no busque enriquecerse de las ovejas
Tristemente hoy día hay muchos ministros asalariados que viven como ricos y millonarios con lo obtenido de los feligreses. Manejan carros lujosos, tienen mansiones y posesiones extremas las cuales han conseguido por medio de las dádivas de sus seguidores a quienes han prometido 'bendiciones' por dar a ellos su dinero. Otros han establecido negocios gracias a la "posición" y "unción" que han alcanzado dentro del "ministerio". Tienen negocios "cristianos" de todo tipo, desde venta de libros, de música, de videos (DVDs), de espectáculos, de conferencias, etc. para beneficio personal y no de la obra. Otros construyen edificios como monumentos a sí mismos que son vistos por sus seguidores como la 'marca' de su logro y su espiritualidad. Es cierto, hay gente que le 'venden' a sus seguidores un mensaje "poderoso" y "bíblico" lleno de 'ofertas y promesas' a cambio de las ofrendas, de los diezmos o de las primicias. Estas son gentes que han hecho un gran arte de 'mercaderes' vendiendo palabras fingidas y lágrimas actuadas con el fin de obtener 'dinero':
Esto sin embargo no debe ser visto como un obstáculo para ayudar aquellos quienes hacen una obra fiel y dan su vida por las almas y por la causa del evangelio. Práctica del Dar Al ser una forma de adoración, y tanto un privilegio como deber de cada creyente capaz de hacero, el dar ofrendas debe ser parte continua del servicio y mayordomía Cristiana. El Apóstol Pablo estableció una norma a seguir, que las ofrendas sean dadas 'una vez a la semana', el primer día o domingo. En vez de dar un dolar en cada culto o reunión, es mejor que cada persona traiga el primer día de la semana su ofrenda a la iglesia.
De esta manera se hace la vida mucho más fácil tanto para los que dan como para los que recogen. Normalmente las personas cobran semanalmente o de cada dos semanas el Jueves o Viernes, por eso cuando llegue el día doming, el día de reunión de los santos pueden tener algo separado según Dios les ha prosperado para dar al beneficio de la obra. Conclusión Finalmente podemos concluir lo
siguiente, decir que el creyente no está bajo la ley de Moisés es
totalmente cierto. Decir que no se debe dar ofrendas (ó diezmos) no es
totalmente cierto, pues Abraham no estaba bajo la ley de Moisés cuando
dio los diezmos a Melquisedec (tipo de Cristo) y la iglesia es el cuerpo
de Cristo. Así que cuando se da a la Iglesia, se está dando a Cristo, su
cabeza, tal como lo hizo Abraham. En cuanto a establecer que la
cantidad mínima es el diez por ciento podría ser cierto basado en el
principio que encontramos en Abraham, el Padre de la fe. La ofrenda
especial (aparte de los diezmos) que puede ser usada para necesidades
especiales como en el caso de 2 Corintios 8, debe ser de acuerdo a lo que
ha sido propuesto en el corazón de cada uno. Sin embardo, si alguno encuentra muy difícil
dar el diez por ciento, puede comenzar con menos, pero debe ofrendar. El
Cristiano no debe autolimitarse a una cantidad máxima limitada al diez por ciento, puede ser más; repetimos,
"cada cual debe dar
según propone en su corazón" pero no demasiado poco que no le sienta
sacrificio, y tampoco demasiado mucho que sufra necesidad. El ofrendar
diezmos para la nación de Israel (bajo el Antiguo Pacto) fue
obligatorio, para los cristianos (bajo el Nuevo Pacto) es voluntario
pero esperado. Dios espera que lo hagamos con alegría. Dios bendice al dador
alegre. Otro punto importante y que no debemos pasar por algo es que el
dar no solo se refiere al dinero sino a todo lo que somos. Debemos dar
primero que nada todo nuestro corazón a Dios y a su obra que es la iglesia,
de eso depende si también damos nuestro tiempo, fuerzas y dinero. Amen! √
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