|
||
|
¿Quiénes son los
Pentecostales? |
||
|
El siguiente artículo lo comencé con la intención de
dar una breve respuesta a la pregunta que lleva por titulo la cual fue formulada por una
hermana. Seguí escribiendo hasta que terminé con esto que ven aquí. Espero que de alguna forma le sirva de ayuda
ya que desde hace tiempo quería escribir algo sobre los Pentecostales y al
parecer este ha sido el momento. El
movimiento Pentecostal como tal tuvo sus comienzos al principio del siglo XX
cuando un grupo de estudiantes bíblicos del Colegio Bíblico Betel en
Topeka, Kansas (USA) bajo la dirección de Charles F. Parham, un predicador
de Santidad llegaron a la conclusión que el "Bautismo en el Espíritu
Santo" era una experiencia 'posterior' a la salvación y que era esta
experiencia la que marcaba la llenura del poder de Dios como ocurrió el día
de Pentecostés en el Aposento alto (Hechos 2).
Ya anteriormente desde principios a mediados de los años 1800s (siglo
XIX), algunos grupos de santidad y otros que incluían miembros de varias
denominaciones (Metodistas, Presbiterianas, Bautistas, etc.) creían en lo
que se denominaba "una segunda gracia" y algunos según se cuenta
habían hablado en "lenguas" en algunas ocasiones pero nada de
forma permanente o verificable. La primera persona
en hablar lenguas en este grupo fue una joven de nombre Agnes Ozman de
denominación Metodista durante un culto de avivamiento dirigido por Parham
y así comenzó la "búsqueda del bautismo en Espíritu con la
evidencia inicial de las lenguas".
Otros también hablaron en Lenguas y el líder del grupo llegó a
creer que el evangelismo mundial sería más fácil porque las personas no
tendrían que aprender nuevos idiomas para predicar sino que lo harían
hablando en lenguas. Históricamente el
nacimiento del movimiento Pentecostal sucede después de un "avivamiento"
que según se relata ocurrió en la calle Asuza en Los Ángeles California
en un culto en una casa llevado a cabo por un tal William Seymour, un alumno
de Parham. Según se cuenta el
avivamiento allí era tanto que no paraban los servicios seguidos uno de
tras de otro mientras que miles de personas de todas partes de la nación
viajaban a aquel lugar a recibir el Bautismo en el Espíritu Santo con la
evidencia de las lenguas, aunque también se reportaron casos de personas
con comportamiento errático y tanto fuera de control. Muchos
observadores relatan historias extrañas y hasta los periódicos de entonces
presentaron artículos que describían detalladamente el comportamiento
descontrolado de varios de los participantes, con algunos estando tirados en
el suelo y otros con movimientos raros. (Esta información la leí
hace un tiempo atrás de un periódico de ese entonces). Lo
cierto es que este
fenómeno se regó por toda la nación y muchas personas hablaban en lenguas. Muchos de estos creyentes se vieron en la obligación de
comenzar a reunirse con aquellos que creían como ellos ya que las
denominaciones históricas no aprobaban tal movimiento de dones y lenguas
pues se desviaba de la fe e interpretación histórica sobre los dones
espirituales de los cuales particularmente "las lenguas" se
consideraba un don del pasado el cual tuvo un tiempo de cumplimiento durante
la era del establecimiento del Cristianismo mas no necesario después de
esto. Estos creyentes formaron sus propios grupos de reunión
y finalmente formaron concilios de los cuales la Iglesia de Dios es el más
antiguo fundado y luego el de las Asambleas de Dios establecido cerca de 1914. Las Iglesias
Pentecostales son aquellas que se caracterizan por la creencia en la
permanencia de los dones espirituales particularmente los nueve dones
mencionados en 1 Corintios 12. Siguiendo
sus raíces en Topeka, Kansas, el distintivo principal de las Iglesias
Pentecostales ha sido la creencia en lo que se denomina "El bautismo en
el Espíritu Santo" experiencia que debe de ir acompañada del "hablar
en lenguas", no necesariamente como un don de lenguas sino como 'evidencia
inicial' que verifica que la persona ha recibido verdaderamente dicho
bautismo. Se enseña que la
persona debe hablar en lenguas "al menos una vez" y aunque nunca más
vuelva hablar en lenguas, esa experiencia inicial es la marca de haber sido
bautizado "en el" Espíritu Santo.
En las Iglesias Pentecostales los miembros son instados a buscar
incansablemente y con mucha fe el bautismo en el Espíritu Santo con la
evidencia inicial y se hacen 'retiros', cultos especiales, cultos de
avivamientos y sesiones de "búsqueda" del Bautismo en el Espíritu
el cual muchos dicen recibir y otros nada experimentan lo que causa que se
sientan como Cristianos de segunda clase pues en muchos de los Concilios y los más
grandes organizaciones Pentecostales no se puede llegar a ser pastor, ministro o
ni siquiera diácono si no se ha
sido bautizado en el Espíritu Santo con la evidencia inicial de las lenguas. Aunque los Concilios
Pentecostales más grandes y muchas otras iglesias de nuestro tiempo siguen
afirmando la creencia de "la evidencia inicial", muchas personas
dentro del "Movimiento Pentecostal" que es como creo que
mayormente debe clasificarse, han llegado a 'dudar' el que las lenguas sea
el distintivo del Bautismo en el Espíritu Santo y dicen que las lenguas son
una señal del bautismo en el Espíritu Santo pero no la única. El Pueblo
Pentecostal es un pueblo Cristiano. Los
Pentecostales han mantenido las doctrinas del Cristianismo histórico
ortodoxo y pueden ser considerados fundamentalistas.
Creen en la Trinidad, la inspiración e inerrancia de las Escrituras
(66 libros canónicos), el nacimiento virginal de Cristo, su vida santa, su
pasión, su muerte, su resurrección y su ascensión a la diestra del Padre.
Mantienen básicamente las doctrinas Metodistas en cuanto a la
salvación (Arminianismo/ Wesleyanismo) aunque para decir la verdad, la gran
mayoría de los Pentecostales no saben ni que cosa es eso, pero si saben que
la salvación se solo "por Gracia por medio de la fe".
Aunque muchos, no muy instruídos ponen un énfasis exagerado en las buenas
obras, la vasta mayoría de los Pentecostales 'saben' que es sólo Jesús el
Salvador, por eso cantan fervorosamente "Soy feliz Jesús me
libertó...". Para los
que más han leído y tienen conocimiento lo que no sea como ellos piensan podría ser
'falsa doctrina'. Las palabras "Calvinismo" y "Predestinación" causan gran malestar entre
ellos, lo mismo ocurre cuando oyen decir que "la salvacion no se pierde".
Los Pentecostales han adoptado el concepto
Dispensacionalista como sistema
de estudio teológico, por eso ponen gran énfasis en el rapto 'antes' de
la tribulación y predican mucho sobre la Segunda Venida de Cristo y hablan
bastante sobre los
tiempos finales. Son Pre-milenaristas
porque creen que el reino de mil años mencionado en Rev. 20 4-6, tomará
lugar 'después' de la segunda venida de Cristo. Es importante no
confundir los Pentecostales Clásicos (1901) con los 'Pentecostales
Unicitarios' o 'Apostólicos'. Estos
últimos no creen en la doctrina de la Trinidad y mantienen el bautismo en agua es
necesario para la salvación aunque sí sostienen casi todos los demás puntos históricos
de la fe Cristiana. A
diferencia de los Pentecostales Clásicos, los Unicitarios/ Apostólicos
creen que el hablar en lenguas es evidencia inicial no de un bautismo
'posterior' a la salvación sino que es evidencia necesaria de la salvación
misma al ser recibido el Espíritu Santo por primera vez. Según estos, el
que ha hablado en Lenguas no ha recibido el Espíritu Santo y como tal no ha
sido salvado. Este grupo el cual ha crecido en número de seguidores, salió
de las Asambleas de Dios el cual los condenó como "herejes" al
negar las doctrinas principales de la fe histórica del Cristianismo como lo
es la doctrina de la Trinidad. Antiguamente los
Pentecostales (como otras denominaciones) acostumbraban a llevar un estilo
de vestimenta muy conservador que les diferenciaba del mundo.
Las damas no utilizaban pantalones, ni coloretes, y los hombres no llevaban ni
bigote ni barba aunque en algunos lugares el bigote era permitido.
La ropa no se llevaba muy ceñida, faldas cortas ni escotes bajos,
los vestidos sin mangas eran evitados y ni las damas ni los caballeros
utilizaban prendas en su cuerpo aparte del anillo matrimonial y en algunos
casos el reloj de pulsera. Aunque
la descripción anterior suena un tanto 'legalista' pienso que es preferida
a la actual condición de muchas de las iglesias Pentecostales donde se ha
perdido el sentido de pudor y modestia, donde el temor de Dios parece haber
desparecido y donde hay muy poca diferencia entre la
manera que se viste un incrédulo y un creyente. Aunque los tiempos
cambian creo que los Pentecostales siempre han sido y son por lo general
gente que ama a Dios y son dedicados arduamente a la obra.
El énfasis principal de los Pentecostales siempre fue la obra
misionera, el campo Evangelístico y la salvación de las almas.
La predicación y el evangelismo casi siempre era y es promovida
junto a la oración de fe y sanidad de enfermos por intervención divina
aunque puedo decir que 'tristemente' en el presente se ha dejado un poco de
lado el tema de la salvación para promover "los milagros".
Muchos predicadores Pentecostales creen que los milagros son una
herramienta para traer a las personas a Cristo y he oído algunos decir que
sin milagros no puede haber salvación.
Esto demuestra un aspecto que ha prevalecido por mucho tiempo en los
Pentecostales, una pobre preparación teológica.
Pero no obstante a esto, creo que los Pentecostales son en gran parte
responsables por la propagación del evangelio a muchísimas partes del
mundo. El celo Evangelístico
de los Pentecostales ha producido cientos de miles que cuentan hasta
millones que han venido a los pies del Salvador, lo que demuestra que Dios
se mueve por medio de aquellos que son fieles al mandato del maestro que
dijo "id y predicad el
evangelio a toda criatura". Los
Pentecostales se han tomado en serio esta comisión y han visto el fruto de
su esfuerzo. Seria bueno que la
iglesia Pentecostal moderna tomara ejemplo de sus antepasados quienes
dejaban todo lo que tenían con el fin de alcanzar el mundo para Cristo y lo
lograban. Muchos fueron los
hombres Pentecostales que con tan solamente una Biblia en sus manos, sin
mucha preparación teológica se levantaron valientemente a llevar las
nuevas de salvación a un mundo perdido.
Hoy día muchos Pentecostales están más interesados en su bienestar
material que en el mundo que se pierde.
De los pulpitos se le enseña a las personas como obtener mas dinero,
mejores carros, casas mas grandes y mejores posesiones.
Los predicadores están mas interesados en los diezmos, primicias y
ofrendas de los feligreses que en las almas de los que se pierden. El Evangelio se ha vuelto una fuente de ganancia y muchas
veces el interés de que se llene la iglesia es con el fin de que vengan más
diezmadores, que traigan sus primicias y “siembren” financieramente en
los ministerios de los ministros que les prometen que mientras más grande
sea la siembra (en ellos) más grande es la cosecha (supuestamente), estas
cosas no se oían en el pasado, aunque siempre ha habido vividores. En su
mayoría los Pentecostales de antaño amaban la obra y respetaban las ovejas
no quitando sino dando sus vidas por ellas. Los Pentecostales
deben mirar al pasado si desean tener un mejor futuro.
Ahora tienen mejor preparación teológica, son licenciados y
doctores en teología y ministerio, tienen contactos políticos y buena
posición económica, visten ropa fina y zapatos caros pero tristemente en
muchos casos todo esto no se traduce en ganancia espiritual de un pueblo
arrepentido. Los Pentecostales
del pasado, tal como sus antepasados de la iglesia primitiva “trastornaban
el mundo” con el mensaje de Cristo. Pero
ya los Pentecostales no trastornan el mundo con el evangelio, lo trastornan
con sus escándalos, su manipulación y sus espectáculos televisivos y
conductas vergonzosas que solamente causan gracia y se ganan la burla
despiadada del mundo, algo que debe ser normal para el verdadero Cristiano
pero solamente cuando la razón es la correcta, por “predicar a Cristo y a
este crucificado”. Gran parte de la
condición actual del Pentecostalismo es deprimente, pero estoy seguro que
como en los días de Elías, “todavía quedan siete mil que no han doblado
sus rodillas a Baal”. Existen
muchos que no han olvidado el celo ministerial que movió a hombres del
pasado que sin mucho estudio, sin zapatos de piel, sin automóviles de lujo
y sin alfombra bajo sus pies, gastaron su vida y sus fuerzas predicando el
evangelio al mundo perdido. Muchos
Pentecostales siguen predicando el evangelio con fuego y fervor,
siguen buscando las almas perdidas y no se doblan a los placeres del
mundo. Son fieles a su Dios y a
su llamado. El pueblo
Pentecostal es un pueblo que he aprendido a amar, lo amo por su ardua labor,
por su lucha y por su dedicación la cual he visto de primera mano, y no
porque me lo contaron. Nací y
me crié en un hogar Pentecostal un humilde rincón de la isla de Puerto
Rico y fui llevado por mi papá y mi pamá a
junto con mis hermanos a la iglesia de mi barrio, una iglesia Pentecostal. Allí fui desde niñito a mis clases de Escuela Dominical,
allí aprendí a leer la Biblia, a decir el Padre Nuestro y a hablar con
Dios. En la iglesia Pentecostal de mi barrio fue donde aprendí y canté a
Dios mis primeros coritos y allí también oraron por mí los líderes y
hermanos y hermanas de la congregación, muchos de los cuales ya están en
la presencia de Dios. Allí les di quehacer y cariño a los consejeros de niños,
de juveniles y de jóvenes. Allí
le agoté la paciencia a la líder de la agrupación donde cantaba con otros
muchachos de la iglesia Toda esa gente Pentecostal las llevo en mi corazón hasta que me
vaya del mundo. Allí trabaje con mi madre y mis hermanos limpiando la
Iglesia y sus atrios. Allí
ayudé a los hombres que trabajaban en la expansión del templo.
Allí comencé a tocar la batería, escondía los palitos debajo del
altar para que los músicos no se los llevaran y yo poder tocar en los
cultos de niños que eran los viernes.
Los días de culto de niños yo llegaba con mi hermano a la iglesia
tempranito para sentarme primero en los tambores.
Y también fue allí en aquella Iglesia Pentecostal donde un buen
viernes, en uno de esos cultos
de niños, con lágrimas en mis ojos recibí a Cristo como mi Señor y
Salvador. Allí Dios tocó mi
vida y aun siendo un niño le pedí que perdonara mis pecados.
Dios entró a mi corazón en una Iglesia Pentecostal.
Allí también un día domingo a la edad de once años fui bautizado
por mi querido pastor Saturnino Morales, el hermano Tuno, como le decíamos
cariñosamente.
Fue en las frías aguas del río que baja de la montaña del Yunque y
que pasa cerca del fin de la cuesta cerca de la iglesia en el barrio Las
Tres T del pueblo de Rio Grande. Hasta allí fuimos
a pie; ese fue un día especial
para mí. Ese mismo día en la
noche tomé por primera vez la Santa Cena en la Iglesia Pentecostal. El hermano Tuno era un viejito valiente de blancas y brillantes canas, su piel quemada por la ardua labor del campo, el cañaveral y la tarea de visitar los hermanos y buscar los perdidos. Aunque el hermano Tuno no era muy alto en estatura era un gigante espiritual en las manos de Dios. Un Pentecostal lleno de amor y pasión por Dios y su obra. Fue un hombre que por su fe y dedicación, por su amor a las almas perdidas y a su congregación, se ganó el respeto y admiración no solamente de los miembros de su iglesia sino también de los borrachitos del barrio. Aunque hoy día yo
no creo que la evidencia inicial del bautismo sean las lenguas, y para ser
sincero a veces no estoy muy seguro si verdaderamente hay tales lenguas.
Aunque creo totalmente en el poder de Dios, me parece que ese afán
extremo por “las experiencias” y la manifestación de “los dones”
espirituales hacen a los Pentecostales fácil presa del engaño.
El énfasis puesto en “los milagros” me parece un tanto exagerado
y hasta espiritualmente peligroso. Tampoco
creo en el tan repetido y deseado rapto antes de la tribulación, ni mucho
menos en el esperado futuro reino Milenario de los Pentecostales.
Y aunque mi teología, ahora Reformada con un énfasis central en la
Soberanía de Dios y su Gracia infinita, en la total depravación del hombre, la elección incondicional, la
predestinación, la expiación definida, la gracia irresistible y la
seguridad eterna de los Santos, no se asemeja en nada a lo que creen los
Pentecostales, con todo eso les sigo amando.
Les amo porque han sido gentes sencillas, porque me enseñaron a amar
a Dios, porque a pesar de sus limitaciones han sabido abrir su corazón a
Cristo, se han dejado usar por Dios y por eso han sido de tan grande impacto
en el mundo. Porque reconocen que el poder viene de Dios y lo han
experimentado. Hay muy buenos
hermanos, santos y amados de muchas otras y muy buenas denominaciones y
concilios, no cabe duda de eso, pero sin quitarle sus méritos a estos otros
hermanos en la fe debo decir que "los Pentecostales le han creído ha
Dios". Han demostrado la fe de un niño de la que habló Jesús en
la Biblia.
Muchas gentes le deben dar gracias a Dios por los Pentecostales, por
su dedicación, por su abnegación y por su amor a Dios el cual se torna
directamente en el amor por las almas perdidas y también por las que ya han
sido halladas. Los Pentecostales oran por los pecadores dentro de la Iglesia
pero también visitan los enfermos en las casas y en los hospitales, se
preocupan por el drogadicto, el hambriento, la viuda y el huerfano.
Dan esperanza y abrazan al necesitado pero también ruegan
a Dios sin temor por algún perdido en el medio de cualquier calle.
Eso es Cristianismo en acción. El
pueblo Pentecostal no es perfecto, de ninguna manera, pero es un pueblo
apasionado por Dios. Lo mismo ríe que llora, alaba a Dios con gritos, mucha música, mucho ruido y mucha entrega.
Lo mismo salta, brinca y se mueve al son de un corito rápido lleno
de sabor tropical que se tira de rodillas llorando ante Dios bajo la suave
melodía de una alabanza de adoración o ayunando y orando fervorosamente por el hijo de
una hermana que está atado al pecado. Hay mucho más que se pudiera decir de los Pentecostales, esa gente alegre que disfruta de una reunión de buena comida y mucha bebida (agua o Coca-Cola) y por supuesto buena música. Algunos tendrían muchismas cosas malas que decir y otras muchas mejores. A los Pentecostales los amas o los detestas, y el que no tiene opinión, es porque quizás no les conoce mucho. Hay cosas que a la verdad me han incomodado y hasta me han desesperado dentro de los Pentecostales, pero después de todo hay cosas que hacen y dicen los Pentecostales que incomodan a los mismos Pentecostales. Hay muchos que una vez fueron Pentecostales pero hoy se burlan y les desprecian. Vivieron mucho o poco tiempo dentro de un pueblo que les dio amor y cariño, un pueblo de Dios que oró por ellos, que les predicó el mensaje de salvación por medio de Cristo y fueron salvos por la Gracia de Dios; pero ahora se han olvidado, les rechazan y les critican despiadadamente. Yo no puedo, aunque son muchas las diferencias que tengo con el pueblo Pentecostal que me vio nacer y crecer, no puedo olvidar los Pentecostales. Aunque mis creencias no concuerdan con muchas de las cosas que creen los Pentecostales y hasta hoy podría objetar a muchas de sus costumbres y prácticas que en un tiempo no consideraba nocivas, y aunque es mi deseo que los Pentecostales puedan tener más claridad sobre algunas de las doctrinas bíblicas que a mi entender no han sido bien interpretadas por ellos, y aunque muchos entiendan, como yo también lo hago, que con mis creencias nunca podré ser un Pentecostal, hay algo dentro de mí, en lo profundo de mi corazón, que todavía de alguna forma extraña me hace amar y me une a los Pentecostales, algo que inexplicablemente todavía me hace sentir que sigo siendo de ellos y cuando me preguntan por mi denominación todavía en mis entrañas sigo creyendo que "Soy Pentecostal". Mateo 7:24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Copyright/Derechos
©2003 Jorge L. Trujillo Ministerios
Vida Eterna, Inc. http://www.vidaeterna.org -------------------------*--------------------------- Tenga
libertad para duplicar, mostrar o distribuir esta publicación a quien la
desee, pero siempre y cuando la noticia de derechos sea mantenida intacta
y no se hagan cambios al artículo. Esta publicación puede ser
distribuida solamente en su forma original, sin editar, y sin costo alguno. Escrito: 01/15/2005 | Página
Principal | Perdón y Salvación | Estudios Biblicos
| Doctrinas de la Gracia | |