¿Haces
tú bien en enojarte tanto? Por: Jorge L. Trujillo Jonás
4 I. El
poder dañino y origen del enojo El enojo puede hacernos
perder las bendiciones espirituales que Dios tiene para los que le buscan,
pero también puede dañar nuestras relaciones con nuestros hermanos de la
iglesia, el matrimonio, las amistades, etc. Dios desea que seamos
personas perdonadoras, y Cristo es nuestro mejor ejemplo. Origen: El orgullo,
el odio (rencor), la impiedad La mayoría de las
veces el enojo es producto de un pensamiento equivocado: 1.
Por falta de amor a Dios y compasión por nuestro prójimo Mateo
26 7
vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio,
y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa.(1)
8 Al ver esto, los discípulos se enojaron, diciendo: ¿Para
qué este desperdicio? 9 Porque esto podía haberse vendido a
gran precio, y haberse dado a los pobres. 2.
Por celos y envidias: Lucas
13 10
Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo;[1]
* 11 y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años
tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se
podía enderezar. 12 Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo:
Mujer, eres libre de tu enfermedad. 13 Y puso las manos sobre
ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. 14 Pero
el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día
de reposo,[1]
* dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en éstos, pues,
venid y sed sanados, y no en día de reposo.15 Entonces el Señor
le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día
de reposo[3]
* su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Lucas
15 27
Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro
gordo, por haberle recibido bueno y sano. 28 Entonces se
enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba
que entrase. 29 Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí,
tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has
dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. 3.
Por orgullo: 2
Reyes 5 10
Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate siete veces
en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio. 11
Y Naamán se fue enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá
él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y
alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra. 12
Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de
Israel? Si me lavare en ellos, ¿no
seré también limpio? Y se volvió, y se fue enojado. 4.
Por
egoísmo o vanagloria: Mateo
20 20
Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos (Jacobo
y Juan), postrándose ante él y pidiéndole algo.
21 Él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que
en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el
otro a tu izquierda..... 24
Cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos. II. El enojo en el
matrimonio y en el hogar: 1.
El enojo en el matrimonio:
Podríamos decir que es casi inevitable. Dos personas de distintos
caracteres viviendo bajo un mismo techo pueden tener, por no decir "tienen
o tendrán" diferencias. Esto es completamente normal.
Con la armonía del Espíritu Santo y un hogar fundado sobre la Palabra se
pueden evitar enojos dañinos en las relaciones matrimoniales.
2.
El enojo descontrolado es pecado:
El que las diferencias crezcan a tal grado o magnitud que el enojo nos
haga decir o actuar de manera irracional-(tirando cosas el uno al otro y
el decir malas palabras el uno al otro) y no cristianamente puede destruir
el matrimonio, y la relación con Dios. En un hogar donde no hay completa
sumisión a Dios y a su Palabra, donde el marido no es un hombre de Dios,
y donde la esposa no reconoce su lugar de ayuda idónea, se puede
convertir en un campo de batalla donde pronto Satanás tomará lugar.
3.
El no dar lugar al diablo:
El diablo se encargará de crear cualquier situación pequeña en algo que
cualquiera de los dos en la pareja utilice para comenzar una discusión o
un altercado. Celos, intolerancia, y falta de comprensión de cualquiera
de los dos en la pareja podrá ser lo que el diablo presente para traer el
enojo. 4.
El amor en la pareja: El
amor a Dios hará crecer el amor mutuo en la pareja. El matrimonio debe de
ser como un niño y aprender a perdonarse prontamente cualquier
falta u ofensa antes que se haga más grande y el diablo tome lugar. Los
enojos y discusiones se deben de evitar lo más posible en la pareja. La
Biblia nos dice "Ni deis lugar al diablo". Mejor
es morar en tierra desierta que con la mujer rencillosa e iracunda ---
Proverbios 21:19 El
hombre iracundo promueve contiendas; mas el que tarda en airarse apacigua
la rencilla --- Proverbios 15:18 El
hombre iracundo levanta contiendas, Y el furioso muchas veces peca. La
soberbia del hombre le abate; Pero al humilde de espíritu sustenta la
honra---Proverbios 29:22-23 5.
La relación con los hijos: La
relación con los hijos debe ser una de amor y comprensión, evitando
la ira excesiva, el enojo y la contienda. La Biblia dice que los padres
deben educar a los hijos en el temor del Señor y no provocarlos a ira.
(Efesios 6:4) 6.
Determina y Demuestra Nuestra Relación
con Dios: Nuestra relación en el hogar con
nuestra pareja determina y nuestra relación con Dios y con los hermanos
de la Iglesia, seamos culpables o no. De igual manera, nuestra
relación con Dios determina nuestra relación con nuestra pareja y con
nuestro prójimo, y lo que es aun más importante es que nuestra relación
con nuestros semejantes ‘demuestra’ y da evidencias de la relación
que tenemos con Dios. Recordemos que Cristo dijo “por sus frutos los
conoceréis” y Pablo nos dice que el fruto del Espíritu es “paz, amor,
longanimidad, paciencia y dominio propio” (Gálatas 5:22ss) III. El
enojo entre los hermanos y prójimos
1.
Causa de división El enojo contra los hermanos o contra el Pastor, es en muchas ocasiones causa de división en la iglesia. Gente que aunque tenga mucho tiempo en la iglesia, se enojan y causan división son gentes que no se dejan usar por Dios, sino por el diablo. Muchos se enojan porque las cosas no son como ellos piensan que deben ser. Hay
quienes a todo lo que se hace le encuentran faltas, siempre se quejan y se
enojan, como dice el dicho "no hacen ni dejan hacer. Con su
conducta "insoportable" crean mal ambiente para los lideres y
los demás hermanos. Siembran cizaña y vientos contrarios, en vez
de edificar, destruyen. 2.
Causa de fracaso y estorbo en nuestra
relación con Dios Jesús
dijo: 21
Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que
matare será culpable de juicio. 22 Pero yo os digo que
cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y
cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio;
y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.
Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas que tu
hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y
anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu
ofrenda. (Mateo 5: 21-24) El
no tener las cuentas claras con nuestros semejantes nos puede impedir el
que Dios acepte nuestra ofrenda. (Adoración, Oración, Alabanza, Cántico,
Predicación, Enseñanza, Profecía, Ministerio, Etc.) El
enojo nos puede cegar de tal manera, que no veamos lo que Dios quiere
hacer con nosotros. Naamán
se enojo en tal manera que no podía ver lo que Dios quería hacer en su
vida. (2 Reyes 5:11). El
hermano mayor del hijo pródigo, se enojo y no pudo ver la bendición de
tener a su hermano perdido de vuelta en casa. Él pensaba que se merecía
más que el otro. Se creía superior, mejor a su hermano. Su celo, lo llevó
al enojo y la falta de comprensión. (Lucas 15:28) Dios
busca hombres que no sean iracundos: Quiero pues, que los hombres oren
en todo lugar, levantando manso santas, sin ira ni contienda.
(1Timoteo 2:8) Aun
cuando Dios diseñó los requisitos para aquellos que serian lideres
espirituales de la iglesia, Él señalo que quería hombres no iracundos.
Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de
Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no
codicioso de ganancias deshonestas. (Tito 1:7). Como
siervos de Dios, estamos llamados a mantenernos lejos del que se enoja fácil
y del iracundo. (Proverbios 22:24), pero no debemos guardar rencor ni
sentir ira ni enojo aun contra los que nos hacen mal. Meditemos las
palabras de Jesús: Pero
yo os digo: Amad a vuestros enemigos,
bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad
por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro
Padre que está en los cielos. (Mateo 5:44-45a) 3.
Dios perdona si perdonamos: Dios
perdonará nuestras ofensas de acuerdo como nosotros perdonamos a los que
nos deben. Cuando Jesús enseñó a orar a los discípulos les enseñó
diciendo: "Padre... perdona nuestros pecados así como nosotros
perdonamos a los que nos deben". La
falta de perdón afecta nuestra comunión con Dios y dificulta que
nuestras oraciones sean contestadas. Hebreos
12:14-16 14
Seguid la paz con todos,
y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. 15 Mirad bien,
no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando
alguna raíz de amargura,(A)
os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; 4.
¿Puedo yo como cristiano enojarme?
El
Cristiano está llamado a evitar toda clase de enojo (Efesios 4:31), pero
si nos enojamos, debemos de evitar el pecar con nuestra actuación y
debemos de no dar lugar al diablo sobre todas las cosas. Y que no se ponga
el sol sobre nuestro enojo (Efesios 4: 26-27). "Airaos
pero no pequéis": Significa estar
en todo tiempo consciente de nosotros mismos y de nuestro llamado a una
vida santa y espiritual, no haciendo nada indebido lo cual pueda poner
nuestra relación espiritual en peligro. "
No se ponga el sol sobre nuestro enojo":
La Biblia nos habla acerca de ser como un niño para poder entrar al reino
de los cielos. Debemos perdonar nuestras ofensas los unos a los otros. El
enojo es contrario a la paz. Y a paz nos llamo el Señor con todos los
hombres. "Si es posible en cuanto dependa de vosotros, estad
en paz con todos los hombres." Romanos 12:18. "Ni
deis lugar al diablo": El no dar
lugar al diablo significa el no permitir que nuestro enojo sea tan grande
que demos lugar al diablo en nuestra vida y "que nos use" para
hacer daño a nosotros mismos o aquellos que nos rodean. Buscad la
Paz con todos: El enojo descontrolado es un
comportamiento contrario a la Palabra de Dios y su requisito de que
vivamos en paz, armonía, el amor, el sometimiento y dominio propio. Versos bíblicos
que nos hablan del enojo: El
deseo de los justos es solamente el bien; Mas la esperanza de los impíos
es el enojo. El
que fácilmente se enoja hará locuras; Y el hombre perverso será
aborrecido. Proverbios
22 Eclesiastés
7
9
No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el
seno de los necios. IV. El enojo de Dios es Justo El único que tiene razón JUSTA para enojarse es Dios. Porque su enojo es un enojo justo. Nuestro enojo si es justo entonces es un enojo que edifica y produce buenos resultados. Pero el enojo del hombre es mayormente dañino. Dios vive enojado con el pecador (porque no le busca), y con el desobediente. Dios estuvo enojado con el pueblo de Israel a causa de su deslealtad y su desobediencia pero aun así, Dios es lento para el Enojo y grande en misericordia.
Le enojaron con sus lugares altos, Y le provocaron a celo con sus imágenes de talla. Isaías
57 15
Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo
nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el
quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los
humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados. 16
Porque no contenderé para siempre, ni para siempre me enojaré; pues
decaería ante mí el espíritu, y las almas que yo he creado. 17
Por la iniquidad de su codicia me enojé, y le herí, escondí mi rostro y
me indigné; y él siguió rebelde por el camino de su corazón. Salmos
103 La
ira de Dios Llegará un día cuando Dios ejercerá su ira sin misericordia. Ese día es conocido en la Biblia como el día del Señor o el día de la gran ira de Dios. Dios ejecutará su ira sobre todos aquellos pueblos y naciones que le han rechazado. Salmos
110 4
Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre Según
el orden de Melquisedec. 5 El Señor está a
tu diestra; Quebrantará a los reyes en el día de su ira. 6
Juzgará entre las naciones, Las llenará de cadáveres; Quebrantará las
cabezas en muchas tierras. Romanos 2 4
¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad,
ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? 5 Pero
por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira
para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios,
6 el cual pagará a cada uno conforme a sus obras:(1) Apocalipsis
6 12
Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto;(5)
y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda
como sangre; 13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la
tierra,(6)
como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte
viento. 14 Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se
enrolla;(7)
y todo monte y toda isla se removió de su lugar.(8)
15 Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los
capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en
las cuevas y entre las peñas de los montes;(9)
16 y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros,
y escondednos(10)
del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del
Cordero; 17 porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y
quién podrá sostenerse en pie?(11) ¿Cuál debe ser nuestro comportamiento?Aunque haya momentos cuando pensemos que tenemos razón para estar enojados y quizás hasta sintamos algun tipo de 'ira santa' como dicen muchos por el celo de Dios que hay en nosotros, lo cierto es que la Biblia nos ordena a que quitemos el enojo de nuestra vida (Efesios 4). En la historia de Jonás se nos dice que el se enojó con Dios porque Nínive fue perdonado, pero Dios le demostró que no debía estar enojado y que debía tener misericordia por las almas perdidas de aquella ciudad entre las cuales se encontraban lo que consideramos era una multitud de niños que “no sabían discernir entre su mano derecha y su izquierda”. Nuestro sentir debe ser el mismo. El
enojo demuestra que hay falta de misericordia y comprensión hacia nuestro
prójimo (nuestro semejante) y aun indica la existencia de orgullo,
soberbia y falta de agradecimiento hacia Dios en aquel (o aquella) que se
enoja. El enojo es falta de compasión y piedad y adicionalmente a
esto, muestra falta de madurez tanto emocional como espiritual en la
persona. Debemos de crecer en el Señor y tomar ejemplo de nuestro
Padre celestial. Tal como es Dios es así también debemos ser
nosotros, “lentos para la ira y grande en misericordia”. "Si es posible en cuanto
dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres." Copyright/Derechos ©2004 Jorge L. Trujillo Ministerios Vida Eterna, Inc. http://www.vidaeterna.org -------------------------*--------------------------- Tenga libertad para duplicar, mostrar o distribuir esta publicación a quien la desee, pero siempre y cuando la noticia de derechos sea mantenida intacta y no se hagan cambios al artículo. Esta publicación puede ser distribuida solamente en su forma original, sin editar, y sin costo alguno.
Última Revisión: 12/2004
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