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Presenta: Respuestas Biblicas para sus Preguntas... ¿Quién
Está Bíblicamente Autorizado Para
poder responder apropiadamente a esta pregunta es importante entender
claramente que es la Iglesia de Cristo y que significan los sacramentos
según la fe Bíblica Cristiana. En
primer lugar, la iglesia de Cristo es mucho más que un grupo de gente que
cree lo mismo y piensa igual. La iglesia es una institución establecida
por Dios mismo y que tiene a Cristo como su cabeza.
Esto significa que es una organización que tiene orden y gobierno
así como responsabilidades, derechos y privilegios. Dios ha
establecido un orden muy claro para el funcionamiento apropiado de la
iglesia visible y por eso debemos de entender cual es ese orden.
En el libro de Hechos, en Efesios así como en Timoteo y Tito
encontramos este orden establecido por Dios por medio de Oficinas
especiales las cuales tienen su función y responsabilidad para el buen
funcionamiento de la Iglesia. En
Efesios leemos que Dios estableció Apóstoles, Profetas, Evangelistas y
Pastores Maestros para la edificación de los santos.
Estos oficios tienen cada uno una tarea especial la cual debe ser
llevada a cabo. Por ejemplo,
los Apóstoles y Profetas existieron durante el ‘comienzo’ de la
iglesia para establecer firmemente sus doctrinas fundamentales y dejar
bien delineadas las bases de nuestra fe.
Es por eso que la Biblia dice que la Iglesia ha de ser edificada
sobre “el fundamento de los Apóstoles y Profetas” (Efesios 3).
Pablo dice que una vez el fundamento ha sido puesto, cosa en la que
él trabajó arduamente, lo que queda entonces es ‘edificar’ sobre ese
fundamento (1 Corintios 2.) Eso
significa que aunque la tarea de los "Apóstoles y Profetas" quedó atrás,
totalmente cumplida con el establecimiento de las doctrinas cardinales de
la fe Cristiana, lo que queda es que se edifique los miembros de la
iglesia sobre esas doctrinas ya establecidas tal como las encontramos en
la Biblia. Por esa razón las
oficinas de evangelistas y pastores-maestros ( Hechos 20:28; 21:8; 1 Tim.
3:1ss; Tito 1:7ss: ) siguen con esa tarea.
Ambas oficinas trabajan en conjunto en la iglesia local y mientras
que el evangelista, el cual puede ser el mismo pastor de la congregación,
u otro hermano debidamente ‘llamado y enviado’ (Hechos 13:1-2) para tal labor con la
autorización de la iglesia local y sus líderes, se dan a la tarea de
propagar el evangelio para ganar almas para Cristo y los educan y
pastorean para su crecimiento espiritual, emocional y físico (1 Ped. 5:2)
sobre la
base bíblica ya expuesta por los Apóstoles y Profetas del pasado. Para continuar la tarea de
‘edificación’ en la iglesia se ha establecido las oficinas locales de
ancianos (obispos o presbíteros) quienes que se dedican a la tarea de
‘pastorear y enseñar’ así como la de ‘gobernar’ la iglesia y los
ayudantes a estos, los diáconos (Heb. 13:17). Los
ocupantes de estas oficinas de liderazgo en la iglesia deben solamente
aquellos varones más altamente calificados para ello de acuerdo a lo
establecido en la Escritura y con la aprobación de los miembros aprobados
de la iglesia local. Los líderes
tienen por lo tanto autoridad de gobierno en la iglesia para dirigirla de
la manera bíblica para la extensión del evangelio y el fortalecimiento
de sus miembros ( 1 Tim. 5:17 ). Este
‘gobierno’ incluye no solamente la dirección didáctica y
organizativa sino también la aplicación de ‘disciplina’ conforme sea
necesario . Solamente los líderes
de la iglesia tienen la autoridad de ‘recibir’, ‘disciplinar’ o
‘rechazar’ (expulsar) miembros de la congregación aplicando los
principios bíblicos pertinentes. En
Segundo lugar debemos entender el significado de los sacramentos u
ordenanzas. La iglesia
Cristiana cuenta con dos sacramentos, el bautismo en agua y la cena del Señor. Primeramente, el bautismo en agua es mucho más que una
‘muestra’ pública de ‘aceptar a Cristo’ como algunos piensan. El bautismo es una ceremonia eclesiástica que simboliza la
salvación (Mateo 28:19) y por eso está tan
ligado a la profesión de fe (Marcos 16:16). Por
medio del bautismo se ‘recibe’ a un nuevo miembro a la comunión de
los santos y al cuerpo visible de Cristo (1 Cor. 12:13).
Esta recepción de nuevos convertidos por medio del bautismo les
hace parte del cuerpo visible de Cristo que es la iglesia local (Hechos
2:41; 16:14-15).
Pero no solamente es una recepción al cuerpo de creyentes visible
sino que también es una señal de pertenencia al Nuevo Pacto (Col.
2).
Esto indica que el bautismo puede llegar a ser tanto una
bendición como una maldición para quienes lo reciben. Al ser miembro del
pueblo del pacto de Dios, el nuevo miembro ha de recibir las bendiciones
que conllevan la obediencia a los mandamientos divinos y por el
cumplimiento de su responsabilidad como tal.
Por otro lado, la desobediencia y quebrantamiento de los
mandamientos divinos pueden traer sobre el que ha sido bautizado el
castigo divino lo cual puede ser la disciplina temporal, la separación de
la protección del cuerpo de creyentes siendo expuesto a los ataques de
Satanás o puede aun llegar a incluir la misma muerte física o la muerte
eterna del desobediente. La Cena
del Señor es también una ceremonia eclesiástica que tiene significados
muchos más allá que un simple memorial o recordatorio. La muerte de Cristo es conmemorada en cada ceremonia de Santa
Cena.
La futura venida de Cristo y nuestra esperanza de resurrección y
vida eterna son también puestas en perspectiva cuando se come la Cena del
Señor. Además, las
bendiciones de ser miembros del pacto de Dios son puestas en alta
relevancia cuando se participa de la misma. La
Biblia nos indica de la seriedad que toma este acto cuando se participa
del mismo impropiamente sin
discernir el cuerpo y la sangre de Cristo.
Hay pena de castigo, enfermedad y muerte para aquellos que comen
indignamente la cena del Señor. Esto
nos ‘confirma’ que hay gracia, perdón, salud, vida y bendiciones físicas
y espirituales asociadas con el buen uso de este sacramento cuando
recordamos la muerte de Cristo por nosotros.
El Apóstol Pablo nos indica que la iglesia tiene autoridad para
‘limitar’ a alguien la participación en la Cena del Señor si esa
persona tiene una vida de constante pecado sin arrepentimiento visible. Por lo tanto, la administración de los Sacramentos u Ordenanzas del Bautismo y la Santa Cena son parte integral del gobierno de la iglesia. Es la tarea del ministro ordenado (o pastor principal) de cada congregación bautizar (recibir) nuevos miembros o dar la comunión (confirmar) a los miembros de la iglesia. El pastor o los ancianos como líderes llamados por Dios y ordenados a sus puestos como representantes autorizados con el pleno consentimiento de la congregación están llamados a la tarea de administrar los sacramentos. Estos pueden pedir la ayuda a los diáconos para tales oficios, pero un miembro en una congregación no puede tomarse sobre sí la libertad de administrar a otros la Santa Cena, ni tomarla por sí solo ni tampoco puede administrar bautizos a los recién convertidos, aun cuando estos hallan sido convertidos bajo su predicación o testimonio, sin la debida supervisión y autorización del pastor y los líderes de la iglesia. Él hacerlo es un acto de insubordinación y como tal debe ser atendido por los líderes eclesiales y la debida instrucción, amonestación y/ o disciplina aplicada a tal persona. 07-11-07. Amen!Ministerios
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