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Por Jorge Trujillo 

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"La Biblia enseña el complementarismo[ii] entre el hombre y la mujer, en el matrimonio, en el hogar, y en la iglesia"

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Definición: complemento (Diccionario de la Real Academia de la Lengua – RAE)

Del lat. complementum.

Cosa, cualidad o circunstancia que se añade a otra para hacerla íntegra o perfecta.

Definición del Complementarismo Bíblico[iii]:

La complementariedad es la enseñanza de que la masculinidad y la feminidad son ordenadas por Dios y que los hombres y las mujeres son creados para complementarse o completarse entre sí. Los complementarios creen que los roles de género que se encuentran en la Biblia son distinciones significativas y con propósito que, cuando se aplican en el hogar y la iglesia, promueven la salud espiritual tanto de hombres como de mujeres. Aceptar los roles divinamente ordenados de hombres y mujeres promueve el ministerio del pueblo de Dios y permite que hombres y mujeres alcancen el potencial que Dios les ha dado.

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"¿No habéis leído que aquel que los creó, desde el principio los hizo varón y hembra?"

(Mt. 19:4)

COMPLEMENTARISMO en la CREACIÓN

En el principio, cuando Dios creó al varón, dice la Biblia que vio que estaba sólo y que eso no era bueno por lo que decidió proveerle una ayuda 'apropiada,' la palabra literal es 'correspondiente' o su 'contraparte'. (Gen. 2:19)

La idea de Dios no era la de reemplazar al varón en su llamado y ministerio encomendado sino de darle a alguien que pudiera 'complementarlo'. Pero Dios no hizo una nueva creación como hizo con el varón, sino que tomó algo del hombre para crear su contraparte. Por eso tomó del costado del mismo hombre, de su costilla y creó una varona que procedía o dependía del hombre para su existencia, guía, y protección. Dios no creó otro varón para Adán, sino que hizo una mujer. Exactamente lo que el hombre necesitaba.

Así pues, Dios trajo la mujer al hombre, y Adán la recibió llamándola Eva. La tarea de Eva era la de 'ayudar idóneamente' a su marido. La responsabilidad encomendada a Adán no fue traspasada a Eva. Adán seguía con su posición, pero ahora tendría alguien que le complementaría en todo.

Después de la caída en el pecado (Ge. 3) esa relación se vio afectada y comenzó una lucha entre el hombre y la mujer. Por un lado, el deseo de la mujer sería el tomar el lugar del varón, pero el varón dominaría la mujer (Gen. 3.16b).

Ejemplos:

No tenemos detalles de cómo sería la relación entre Adán y Eva en el huerto, pero vemos que la mujer, en el plan de Dios era (y es) el complemento físico, emocional, espiritual, y ministerial para el hombre. Esta sería una relación perfecta de mutuo provecho y satisfacción. Podemos imaginar la pareja caminando por el huerto juntos, labrando la tierra juntos, y conversando, riendo y compartiendo felizmente una con el otro.

COMPLEMENTARISMO en el ANTIGUO TESTAMENTO

A través de todo el AT la posición del varón fue la misma desde el principio. El hombre y la mujer se complementarían uno al otro. Pero el rol del hombre como líder nunca fue cambiado, ni la mujer fue puesta a ocupar su puesto. El rol de sacerdocio, levita, y rey en Israel siempre perteneció al varón. Aunque las mujeres servían como cantoras en el tabernáculo, algunas profetizaban, llevaban las riendas del hogar y los quehaceres de la casa, nunca las vemos tomando el lugar correspondiente al hombre. Las veces que no se siguió ese orden hubo consecuencias negativas. Como Adán, Abraham también obedeció la voz de su mujer y no a Dios. Barac se vio humillado al no obedecer la voz de Dios y fue reprendido por Débora su mujer (*una tradición judía sostiene que Débora era su esposa). El castigo y vergüenza de la nación fue tener niños y mujeres como sus gobernantes.

Ejemplos:

Ya hemos hablado de Eva y de Sara, pero debemos entender que fue a la mujer y no al hombre a quien se le dio la promesa de que su simiente traería el que aplastaría la cabeza de la serpiente. Fue Sara a quien Dios usó para traer a Isaac, el hijo de la promesa aun en su vejez y siendo estéril. Eva amamantaría y enseñaría a Abel a ser un hombre temeroso de Dios. Sara haría lo mismo con su hijo. Fue Rahab a quien Dios usó para esconder los espías hebreos en Jericó y fue ella también el vaso escogido para estar en el árbol genealógico del Rey David. Fue Débora a quién Dios usaría para instar a Barac a cumplir con el llamado de Dios a libertar a Israel de sus enemigos. En cuanto a la guerra, las mujeres no participaban, por eso no vemos que Débora aunque fue una jueza de Israel, no fue a la guerra contra los filisteos, sino que llamó a Barac para que fuese. Era la tarea de los hombres de veinte años arriba el defender la nación de los enemigos: Tomad el censo de toda la congregación de los hijos de Israel por sus familias, por las casas de sus padres, con la cuenta de los nombres, todos los varones por sus cabezas.  De veinte años arriba, todos los que pueden salir a la guerra en Israel, los contaréis tú y Aarón por sus ejércitos (Num. 1:2-3, ver Deut. 3:18-20). La función de las mujeres era cuidar de la casa y los hijos mientras los hombres peleaban contra el enemigo, y eran las mujeres quienes le daban la bienvenida cuando regresaban.

Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música. Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles. (1 Samuel 18:6-7)

La tarea de las mujeres incluían los tan necesarios e imprescindibles oficios domésticos: "Tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras" (1 Sam. 8:13). Pero fue Yael la que usando su astucia traspasó la sien de Sisara el malvado comandante del ejército cananeo y enemigo del pueblo de Dios a quien durmió con un vaso de leche fresca antes de traspasarlo con una estaca mientras dormía escondido en su cabaña.

Pero las mujeres fueron muy valientes, fue la reina Ester la que se atrevió a presentarse ante el rey sin ser llamada, exponiéndose a la misma muerte. Sus palabras son inigualables, una de mis favoritas en la Biblia, "me presentaré ante el rey, y si perezco, que perezca". Y también fue Ruth, la joven Moabita viuda quien, aunque no era del pueblo de Dios, ni se le permitía serlo, la que se aferró a Noemi su suegra y no la dejó ni un momento.  Le prometió estar con ella hasta el final y hasta hacerse hebrea por conversión pronunciando estas famosas y gloriosas palabras:

"No insistas que te deje o que deje de seguirte; porque adonde tú vayas, iré yo, y donde tú mores, moraré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. 17 Donde tú mueras, allí moriré, y allí seré sepultada. Así haga el Señor conmigo, y aún peor, si algo, excepto la muerte, nos separa" (Ruth 1:16-17).

Poco después la fidelidad, dedicación, y valentía de esta mujer fue premiada por Dios al ser notada por un gran hombre de Dios en Belén llamado Booz quien se casó con ella y juntos tuvieron un hijo el cual llamaron Isaí quien vino a ser padre del gran rey David. La madre de Salomón descrita en Proverbios 31 era una mujer virtuosa como ninguna otra. Ella fue una mujer emprendedora, negociante, y visionaria. Cuidaba de su casa, de su familia, y sus criados. Betsabé fue una mujer entendida que supo también criar a su hijo a Salomón, el hombre más sabio de todo el mundo antiguo. Una verdadera ayuda idónea para su marido.

Concluimos esta sección resaltando que muchas mujeres en el AT jugaron papeles importantes en Israel.  Fueron mujeres de fe, fieles, valientes, atrevidas y entregadas a Dios. Fueron un verdadero complemento para sus esposos y de gran bendición a su generación, aun así, no tomaron el lugar que Dios, en Su soberanía, había separado para el varón porque entendieron en el llamado especial que Dios tiene para la mujer.

COMPLEMENTARISMO en el MINISTERIO de JESÚS

Cuando avanzamos hacia el NT, vemos que la relación no cambia, al contrario, se hace aún más clara y comprensible.

En su ministerio, Jesús, aunque tenía multitud de seguidores incluyendo muchas mujeres, las cuáles siempre tuvo en gran estima y reconocimiento, cosa que rompía con los esquemas y prácticas torcidas de las civilizaciones tanto judías, como grecorromana de su tiempo, escogió doce varones para que fuesen los apóstoles y futuros pastores fundadores de la iglesia del NT.

Ejemplos:

Son muchos los ejemplos que vemos de las mujeres en los evangelios.  Fue una joven mujer la escogida por Dios para traer al Salvador del mundo, cosa que ningún hombre podría haber hecho por muy piadoso que fuera (Lucas 1:26-38). La misma María, madre de Jesús pronunció una de las alabanzas más sublimes que encontramos en la Biblia, 'El Magníficat' (Lc. 1:47-55). También vemos a la profetiza Ana cuando vio al niño Jesús siendo presentado en el templo y fue la primera evangelista en "hablar del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén" (Lc. 2.38). Más adelante en su vida, fue María la que impulsó a su hijo al ministerio público cuando en las bodas de Caná en Galilea le sugirió que hiciera algo ya que el vino se había acabado. Allí Jesús hizo su primer milagro convirtiendo en vino seis grandes tinajas de piedra llenas de agua. Nos faltaría espacio para hablar de mujeres como Marta y María, hermanas de Lázaro quienes eran amigas de Jesús, y no podemos pasar por alto la primera en predicar de Cristo a los samaritanos. No fue Felipe en Hechos capítulo 8 sino la mujer samaritana con la que se encontró Jesús en el pozo de Samaria la que después de convertida fue a la ciudad y trajo los hombres a conocer a Jesús:

Juan 4:28-30 Entonces la mujer dejó su cántaro, fue a la ciudad y dijo* a los hombres: Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo lo que yo he hecho. ¿No será este el Cristo? Y salieron de la ciudad e iban a Él.

Puedo mencionar la fe de aquella mujer gentil que no le importó ser llamada "perra" por Jesús y le pidió que le diera de las migajas de su mesa que caían al suelo buscando sanidad por su hijo enfermo "nunca había visto Jesús tanta fe". Pero una de las más sobresalientes fue aquella mujer pecadora que ungió los pies de Jesús con perfume de alabastro muy caro y enjugo entre llantos y lágrimas los pies de Cristo con sus cabellos. Y fueron aquel mismo grupo de mujeres a quienes escogió Jesús para ser las primeras testigos de su resurrección y quienes primero informaron a los discípulos.

En fin, vemos las mujeres teniendo un lugar de importancia en la vida de Jesús desde su nacimiento hasta su resurrección.  Estuvieron siempre al lado de Jesús, y fueron participantes junto con los hombres en los eventos importantes de la vida y ministerio de Cristo.  Aunque no fueron 'apóstolas', fueron influyentes sin tomar ni ostentar para sí la posición que Cristo delegó a sus doce apóstoles, sino que, con sus dones de servicio, su entrega fiel a Dios y sus capacidades a los apóstoles y a Cristo mismo cumplieran su ministerio.  Una vez vemos al hombre y la mujer complementándose uno a otros en el ministerio de Jesús.

COMPLEMENTARISMO en el NUEVO TESTAMENTO

A través de la historia esos apóstoles también siguieron el ejemplo de Jesucristo. Tenían muchas mujeres en sus ministerios (Hch. 1:14, 5:14, 17:4) las cuáles eran de gran bendición y ayuda de tal manera que eran llamadas "colaboradoras" (Rom. 16:3) y eran tenidas en un plano igual y "revestidas de Cristo".  En cuanto a la salvación en Cristo por gracia y fe, Pablo explica que el judío no tiene ventaja sobre el griego, ni el libre sobre el esclavo, ni el hombre sobre la mujer (Gal. 3.28). Todos son igualmente “hijos de Abraham". Aun así, y con todo eso, las mujeres nunca fueron puestas como "pastoras" en ninguna de las congregaciones del Nuevo Testamento. Al contrario, Pablo explica que no deben hacerlo y da razones bíblicas para ello. En 1 Cor. 11 Pablo establece un orden de gloria que comienza con Dios, sigue con Cristo, luego el varón, y finalmente la mujer. Él también explica que Dios es cabeza (autoridad) de Cristo, Cristo cabeza del hombre, y el hombre cabeza de la mujer. Pablo se refiere a esto a "poner las cosas en orden" (1 Cor. 11:34).

Más adelante en la misma carta el Apóstol explica que existe un funcionamiento dentro de "todas las iglesias de Cristo" y dice que "las mujeres deben callar" (1 Cor. 14:34-36). Adicionalmente, cuando está cerca del final de su vida, da instrucciones al joven Timoteo para que también "ponga las cosas en orden" o para que "organice" la iglesia de Éfeso. En sus instrucciones prohíbe a Timoteo el poner mujeres a ejercer puesto de autoridad sobre los hombres y a enseñar la Biblia en la iglesia. En vez de dar una explicación cultural, Pablo defiende su mandamiento desde una perspectiva bíblica antes y después de la caída. Sus razones son dos, la primera es la misma que utiliza en 1 Cor. 11 y dice "el varón fue creado primero" dando a entender que fue de esa manera para que tenga esa posición y ese fue el plan original. La segunda razón que da Pablo es que "la mujer cayó en pecado al ser engañada". En la iglesia de Éfeso estaba Priscila (1 Tim. 4:19), una mujer conocedora de las Escrituras, pero Pablo, aun sabiendo eso, ni siquiera hace la excepción con ella. Manda que "las mujeres guarden silencio y no ejerzan autoridad en la iglesia".

Eso, sin embargo, no significa que la mujer no sea útil en la congregación. Tal como fue el diseño original, ella no está para dirigir sino para ayudar y los hombres, así como los apóstoles estarían incompletos sin las mujeres. Pablo indica que la mujer tiene el llamado a criar y educar hijos. En Tito, la tercera de las cartas pastorales y donde Pablo está dando instrucciones "para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad" a fin de organizar la iglesia de Creta. Pablo dice que las mujeres más viejas deben ser "maestras del bien" dando ejemplo e instrucciones a las mujeres más jóvenes. (Tito 2:3-4). Así que, una vez más. vemos el complemento establecido por Dios para el buen funcionamiento de la iglesia del Nuevo Testamento.

Ejemplos:

Podemos ver que desde el principio las mujeres eran parte importante de la iglesia. No solamente estuvieron temprano en la mañana junto al sepulcro del Señor siendo las primeras testigos de su resurrección, sino que lo siguieron durante el tiempo que permaneció en la tierra antes de irse al cielo. Estaban presentes orando junto a los apóstoles en el aposento alto y llegaron a ser portadoras de las buenas nuevas entre su gente.  Eran una parte numerosa de la iglesia primitiva y se dedicaban a la ministración en la iglesia. Tenemos por nombre a Dorcas:

Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita (que traducido al griego es Dorcas); esta mujer era rica en obras buenas y de caridad que hacía continuamente.

Estaba también Priscila quien junto a marido tenían una iglesia en su casa. Priscila era una mujer conocedora del evangelio que fue capaz de instruir más correctamente a Apolos, un poderoso predicador. Tenemos a Febe quién era una diaconisa (servidora) en la iglesia.

A menudo escuchamos las mujeres cuando escuchan que la Biblia enseña que la mujer no puede ser pastora ni predicar en la iglesia, preguntar ¿entonces, que puedo hacer? La respuesta es sencilla y bíblica: "una mujer puede hacer todo lo que un hombre no ordenado puede hacer" [1]. Tristemente muchas mujeres se disgustan y acusan de machismo la posición complementaria. Pero lo cierto es que sólo por ser 'macho' no se es pastor. Dios ha establecido calificaciones que muchos varones en la iglesia no cumplen.

Pero, volviendo a los ejemplos del Nuevo Testamento, vemos mujeres colaborando con los apóstoles y pastores de las iglesias, participando en las oraciones, ministrando a los santos, compartiendo el evangelio con los perdidos, dando buen testimonio de fe y levantando sus hijos en el Señor como lo hizo Eunice, madre de Timoteo y Loida, su abuela.  Otra vez vemos el complemento entre los sexos funcionando y trabajando juntos para la obra del Señor y el crecimiento de la iglesia.

COMPLEMENTARISMO en el MATRIMONIO

Cuando Dios trajo la mujer al hombre (Adán) fue con el propósito de que formasen "una sola carne". El diseño divino es que el hombre y la mujer se fundieron de tal manera el uno con el otro que fuesen "uno" ante sus ojos.  La mujer trajo al hombre algo que el hombre no tenía, y el hombre dio a ella algo que Eva tampoco tenía.  No me refiero simplemente a la compañía, amor, y conversación lo cual es de primordial y necesaria importancia. Me refiero al hecho de que Dios le dijo a Adán que "cultivase y cuidara el huerto" (Gen. 2:15). En el primer capítulo de Génesis leemos esto: "Y dijo Dios: He aquí, yo os he dado toda planta que da semilla que hay en la superficie de toda la tierra..." (Gen. 1:29). Vemos allí que había una semilla en particular la cual Adán no podría cosechar sin el terreno adecuado para germinar. Fue entonces que Dios trajo a Eva para que ella pudiera recibir y hacer crecer aquella semilla que Adán sembraría en ella. Por eso "Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio..." (Gen. 1:28). Es esa unión entre el hombre y la mujer el complemento perfecto por medio del cual se llenaría toda la tierra. Son por tanto los hijos el mejor ejemplo visible de esa unión complementaria en una sola carne del hombre y la mujer. Los hijos tienen parte de ambos padres.

COMPLEMENTARISMO en el HOGAR:

En cuanto al orden neotestamentario para las relaciones en el hogar Pablo y Pedro también son claros. El marido es cabeza de la mujer por lo que debe proveer su amor, dirección, guía, y protección (Ef. 5.31ss). La mujer debe someterse, respetar (5.33) a su marido y aceptar su amor, cuidado y protección en Cristo. La sumisión de la esposa a su marido es "en el Señor" y "voluntaria" no obligada, ni demandada. Como un enamorado atrae con flores y halagos a su novia, el esposo debe atraer su esposa para que pueda acercarse a el deseosa y voluntariamente tal como Dios lo hace por su pueblo amado (Salmo 110:3a, Oseas 11:4).

Pedro repite lo mismo en sus propias palabras a la iglesia. Los maridos deben tratar sus esposas con sabiduría, honrarlas, y ser considerados y amorosos con sus ellas, y también dice que las mujeres deben someterse a sus maridos. 

Pablo nos aclara que toda esta dinámica entre el hombre su mujer refleja el misterio en lo que Cristo hace con su iglesia.  Una vez más el complemento es claro. El hombre dirige guiado por Dios, y la mujer guiada por el Señor hallará su satisfacción en cumplir con los roles establecidos para cada uno. Es todavía un ejemplo especial de la preciosa relación eterna que Cristo tendrá con su esposa, la iglesia por toda la eternidad.

Ejemplos:

El Nuevo Testamento nos enseña que las mujeres son "coherederas de la gracia" (1 Pedro 3:7c). Como tal, los maridos están llamados a tratarlas de manera digna y honorable. Pedro dice que las oraciones de quienes maltratan sus esposas tienen estorbo para ser escuchadas por Dios (1 Pedro 3:7d). En un matrimonio complementario el hombre dirige los asuntos de la casa en unidad con y tomando en cuenta su esposa, la ayuda idónea que Dios le ha dado. El hombre debe contar con su esposa y considerar los consejos y opiniones sabias de una mujer de Dios. Dios desde el principio vio que un hombre solo no era algo bueno y lo sigue siendo hoy. La tarea es la mujer es estar allí como ayuda idónea que es para su marido. Sin embargo, una ayuda idónea no es "una sirvienta" sino una colaboradora importante.  Piense en el piloto en una nave aérea. Cada avión de pasajeros tiene también un copiloto que sabe tanto sobre manejar una nave como el piloto.  Ambos están capacitados, pero es el piloto quien lleva el mando de la nave, pero el copiloto es importante, es su tarea ayudar a ese capitán a llevar el aparato volador y sus ocupantes a un puerto seguro, observando, analizando, dando su importante perspectiva y estando preparado para llevar adelante la nave si al piloto le pasara algo o tuviese que retirase por un momento.  Llevar una casa adelante y una familia es algo parecido.  El esposo y la esposa son piloto y copiloto de esa nave llamada familia. Hay muchas cosas que la mujer, por el hecho de serlo, podrá observar, analizar y proveer las palabras de dirección necesarias para el hogar.

Hay cosas que el hombre puede hacer, pero hay otras que debe dejar que sea su esposa quien las haga. Tal como en otros tiempos pasados, en nuestro mundo moderno, la mujer es de gran ayuda en la crianza de los hijos, en la toma de decisiones que afectan el presente y futuro de la familia, y que afectan la comunidad en la que viven, y que afectan también la iglesia. Muchas mujeres también se ven obligadas a salir de la casa para poder proveer para la familia y mantener los gastos del hogar. La mujer también complementa su esposo de esa manera para el bienestar de la casa y la relación matrimonial.

El hombre que cuenta con una mujer de Dios, llena de sabiduría y que entiende su lugar en el matrimonio es de inmensa bendición para su esposo y su familia. El matrimonio se enriquece cuando el hombre ora por su esposa y la mujer ora por su marido. Esto puede hacerse por separado, pero es más eficaz cuando lo hacen unidos y se presentan mútuamente delante de Dios pidiendo sabiduria para tomar decisiones, entendimiento el uno con el otro, y por el bienestar físico, emocional, y espiritual de cada uno.

CONCLUSIÓN

Espero que este breve artículo le ayude a ver el propio y hermoso funcionamiento del hombre y la mujer al lado el uno del otro cumpliendo cada uno con el rol que Dios le ha encomendado y adelantando el reino de Cristo en la tierra.

Es también claro que dada las razones expuestas aquí en defensa, demostración y significado espiritual y eterno del complementarismo bíblico, no debe sorprendernos que Satanás, quiera pervertir, mutilar y corromper el orden complementario entre el hombre y la mujer que Dios ha establecido en la tierra, en el matrimonio, en el hogar, y la Iglesia. Por lo tanto, la iglesia debe pararse firme en la para defender y enseñar lo que Dios ha dejado claramente plasmado en su Palabra.

El mundo moderno vive en una continua y cada vez peor confusión de los sexos y los roles apropiados para el hombre y la mujer. El mundo promueve el igualitarismo perverso. Por un lado, tenemos el feminismo que confunde la mente de la mujer para que compita con el hombre hasta querer dominarlo. Por otra parte, tenemos la perversión sexual de la homosexualidad que promueve ferozmente y llama igualitario a las uniones del mismo sexo. Ante el mensaje torcido del mundo perdido, es la iglesia de Cristo fiel a las Escrituras la que está llamada a demostrar a nuestros hijos y al mundo cómo son, deben ser, y siempre han sido las cosas desde la correcta expresión divina para los roles porque desde el mismo principio hay una importante y necesaria distinción:

¿No habéis leído que aquel que los creó, desde el principio los hizo varón y hembra?

(Mateo 19:4)

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Referencias:

Citas tomadas de la versión Reina Valera 1960

[1] Esta cita fue escuchada de mi pastor Rev. T.J. Campo. En la iglesia presbiteriana solamente los ministros ordenados o pueden predicar en la iglesia, administrar los sacramentos (bautismo, y santa cena), oficiar ceremonias de matrimonio y conducir funerales. Los ministros licenciados y si falta un ministro algún otro hombre aprobado por la sesión (consistorio, o junta de ancianos) pueden predicar en el culto público.

[i] Este artículo fue escrito por Jorge Trujillo y discutido revisado, editado, y ampliado con la ayuda de su esposa; por lo que es el producto de la labor complementaria en el matrimonio. Las secciones de ejemplos al final de cada una de las subdivisiones fueron recomendadas a fin de demostrar ‘cómo’ se puede practicar el complementarismo bíblico.

[ii] La complementariedad entre el varón y la mujer, que como posición intelectual se conoce también con el neologismo complementarianismo o complementarismo (del inglés, complementarianism),

[iii] Definición tomada del sitio https://www.gotquestions.org/complementarianism.html

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J. L. Trujilllo

Escrito: 19 de agosto, 2022.

 

 

Añadido a este sitio: 20 de agosto, 2022